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Felicidad: cómo entrenar tu mente para ser feliz (en serio)

Felicidad

Todos buscamos la felicidad, pero muy pocos la encontramos. ¿Por qué?

Porque no sabemos qué es la felicidad; la confundimos con el placer, la diversión, la excitación. Con emociones positivas dopaminérgicas.

En su definición más simple, la felicidad es la ausencia de infelicidad. Es el estado natural en el que nos encontramos hasta que hallamos una razón para dejar de ser felices (cosa en la que somos expertos: hallar, inventar y crear razones para no ser felices).

Por ejemplo, un bebé está feliz hasta que tiene hambre; en ese momento deja de estar feliz, luego come y vuelve a su estado natural de felicidad.

Aceptando la premisa anterior —y si aún no estás convencido, solamente sígueme la corriente, puede que al final de este texto todo tenga sentido para ti— podemos decir que, para ser felices, la clave está en minimizar la cantidad de tiempo que pasamos en la infelicidad.

¿Cómo?

Entendiendo que la infelicidad se produce cuando nuestras expectativas sobre el mundo no se cumplen. Es decir, pasa una cosa A, nosotros la interpretamos de una manera B y nos creamos unas expectativas C. Si la expectativa C termina sucediendo, o si sucede algo mejor que esta, somos felices; de lo contrario, somos infelices. Esto se resume en la siguiente fórmula para la felicidad:

Felicidad = Eventos – Expectativas

Fórmula que nos dice que la felicidad es 100% nuestra decisión, pues los factores determinantes para que nuestras expectativas se ajusten a la realidad están bajo nuestro control. Nosotros podemos controlar la manera en la que interpretamos las cosas (B) y podemos controlar las expectativas que nos inventamos (C). Al controlar estas variables conscientemente, siempre tenemos la opción de elegir ser felices.

Comprendiendo este sistema, es hora de aprender a ponerlo en práctica.

Cuando ocurra un evento A y tu cabeza lo interprete de una manera B, lo primero que debes hacer es preguntarte: ¿Es esto cierto? Por ejemplo:

Te despiden hoy (evento A) y tu mente comienza a pensar: “Me voy a quedar en la quiebra, no voy a tener con qué comer, se vienen tiempos horribles”.

En ese momento, pregúntate a ti mismo: ¿Es esto cierto?

  • Si la respuesta es que no, entonces déjalo ir. No le des más vueltas al asunto.
  • Si la respuesta es que sí, entonces pregúntate: ¿Qué puedo hacer al respecto?
  • Si puedes hacer algo al respecto, hazlo.
  • Si no puedes hacer nada al respecto, entonces pregúntate: ¿Qué puedo hacer para que mi vida sea mejor a pesar del problema? Y hazlo.

Este ejercicio va a entrenar a tu cerebro para que deje de inventar historias falsas y, en caso de que sean verdaderas, te da el poder de hacer algo al respecto. En el peor de los casos, te permite mejorar tu vida a pesar de los problemas.

Tú no eres esa voz en tu cabeza que se inventa problemas donde no los hay y recuerda momentos dolorosos todo el tiempo. Controla tu mente y enséñale que solo estás dispuesto a alimentar pensamientos útiles o felices.

Aplicando este ejercicio cada vez que reconozcas que estás siendo infeliz, vas a ser capaz de volver a tu estado natural de felicidad rápidamente. Recuerda: el objetivo no es evitar la infelicidad, pues siempre sucederán cosas que nos duelan. Lo que puedes hacer es pasar la menor cantidad de tiempo allí, en la infelicidad.

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